Deudas prescriptas: Por qué te siguen cobrando deudas viejas y cómo defenderte
Uno de los casos más comunes que recibo en el estudio es el de personas que, de un día para el otro, reciben un correo electrónico o un mensaje intimándolos a pagar una deuda de una tarjeta de crédito o un préstamo personal que sacaron hace 7, 10 o incluso 15 años.
«Dra., yo tuve un problema económico en el 2014 y no pude pagar más, ¿me pueden embargar ahora?», me preguntan asustados. La respuesta corta es NO. Pero el sistema está diseñado para que caigas en una trampa legal si no estás bien asesorado. Hablemos de la prescripción de las deudas.
El negocio de los «Fondos Buitre» locales
Para entender por qué te cobran algo tan viejo, hay que entender el negocio. Cuando un banco no puede cobrar una deuda después de un par de años, la da por «incobrable» y se la vende a un fideicomiso o estudio de cobranza por un valor ridículo (a veces el 5% del valor real).
Estos estudios, que actúan como verdaderos «fondos buitre», agarran bases de datos con miles de personas y empiezan a llamar masivamente. Saben que legalmente no pueden obligarte a pagar, pero apuestan a tu desconocimiento.
¿Qué es la prescripción?
En el derecho argentino, la prescripción es la pérdida de la acción legal por el paso del tiempo. No significa que la deuda «desaparezca» moralmente, sino que el acreedor pierde el derecho a exigirte el pago a través de la justicia. Ya no pueden hacerte un juicio ni embargarte.
Para la gran mayoría de las deudas financieras cotidianas (tarjetas de crédito, préstamos personales), el plazo de prescripción suele ser de entre 3 y 5 años (dependiendo de la naturaleza del título), siempre y cuando no haya habido un juicio iniciado en el medio.
La trampa de la refinanciación (¡No pagues sin asesorarte!)
Acá está la parte más importante y la trampa en la que caen miles de trabajadores por miedo al acoso de los cobradores: El reconocimiento de la deuda interrumpe la prescripción.
Si un estudio de cobranza te llama por una deuda de hace 10 años (que ya está totalmente prescripta) y, para que dejen de molestarte, acordás hacer un «pago mínimo», una «entrega a cuenta» o firmás una refinanciación por teléfono, estás reviviendo la deuda. Al hacer ese pequeño pago, estás reconociendo la obligación, el reloj de la prescripción vuelve a cero, y ahora sí tienen herramientas legales actuales para atacarte.
Qué hacer ante el reclamo de una deuda vieja
- No reconozcas nada por teléfono: Los cobradores graban las llamadas. Si te preguntan si sos el titular de la deuda, exigí que te envíen la documentación respaldatoria por escrito.
- No hagas transferencias «simbólicas»: No envíes dinero para «frenar el reclamo» sin que un abogado haya analizado los plazos.
- Buscá asesoramiento: Antes de asustarte o de firmar cualquier cosa, es fundamental analizar la fecha de mora y determinar si la deuda ya se encuentra prescripta.
Si la deuda prescribió, existen mecanismos legales para intimar al estudio de cobranza a que deje de reclamar por vías extrajudiciales algo que ya no tiene sustento legal. La educación legal es tu mejor escudo contra los abusos del sistema.